Dedicatoria

No hay nada más rentable…

Que nos sobren las palabras, que disfrutemos de los silencios absurdos.

Que queramos ir despacio para no chocarnos, y, cuando recapitulemos, nos sorprendamos corriendo.

Que el viento en contra no nos detenga, que en el vendaval, busquemos refugio en el otro.

Que me sorprenda una tímida sonrisa en tu cara, o en tu tierna mirada rozando la mía.

Que nos perdamos por el camino, y no nos encontremos jamás.

Que lo usual nos resulte extravagante.

Que tu cara abrace mi misma almohada, que mis dedos tracen finos caminos en tu cálida espalda, y tus labios, con los míos, sigan el compás de nuestros latidos.

Que la primavera nos pille con la sangre alterada.

Que el final sea el mejor punto de partida, y que el horizonte no sea más que el lugar de encuentro de dos soledades o ninguna.

Que juguemos con fuego y no paremos hasta abrasarnos, hasta dejar de sentirnos.

Que descartemos lo fácil, porque no hay nada más rentable que complicarse la vida.

Una hermosa dedicatoria que me hicieron, de esas que se hacen cuando uno mismo no es capaz de expresar con palabras lo que siente. Autor desconocido.

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